14 de septiembre de 2016

Netflix pasa a ser otro estudio más



Con Netflix todos tuvimos un noviazgo maravilloso. Al principio la relación con el gigante del streaming era pura pasión, House of Cards y Orange is the New Black eran dos soplos de aire fresco en la ficción, y nosotros pensábamos que todo iba a seguir así.

No lo fue, y en un movimiento bastante acertado, la compañía empezó a diversificar contenido y a tener ofertas para otro tipo de público con ficciones que no valían la pena o que, eso, directamente no nos interesaban al tener otro target en el que no estábamos incluidos. Hasta ahí todo bien. Una compañía se debe a sus resultados y, si tiene la suficiente potencia económica, necesita contentar a todos sus clientes, aunque eso nos alejara de la (preconcebida) idea de que seguirían creando series premium.