15 de enero de 2017

8 años de filias y fobias

Captura del blog allá por 2011


¡El blog cumple su octavo aniversario! Y no puedo estar más feliz de celebrarlo con todos vosotros.

Quiero agradecer a todos los seguidores que se pasan por el cada vez que escribo una nueva entrada. Sé que mi compromiso con vosotros no es el mismo que antaño y que no puedo seguir el ritmo de actualización que desearía. Mi ritmo de trabajo es frenético y no me permite, si quiera, estar atento a las novedades del panorama norte-americano como solía ocurrir. No obstante, quiero mantener mi cita quincenal con vosotros, ya que la respuesta cuando se publica una entrada continúa siendo maravillosa.

No hace falta decir que para mí compartir estos ocho años con vosotros ha sido una maravilla, y que siento que el blog ha obtenido un estatus de venerable, porque son muchas las visitas que hacéis para consultar muchas de las 517 entradas que he escrito y que aún seguís consultando.

Este ha sido un año de consolidación, primero de las ofertas en las networks tradicionales y segundo de las ofertas de las networks digitales, porque han dejado de ser plataformas digitales para convertirse en un botón más dentro de nuestro mando ofreciéndonos más material original que alguna de las, anteriormente, cinco grandes.

Como es tradición, os dejo con el top 8, como no, de las entradas más visitas durante el año pasado:

8: Rectify: el viaje emocional (Una gran serie que no ha tenido el eco que merece)
7: Primer balance de la temporada’15 – ’16 (Un clásico anual en el blog)
6: Westworld, el despertar de un oscuro letargo (Lo nuevo de HBO que no termina de cuajar)
5: Gilmore Girls. Las cuatroúltimas palabras (Vuelve Lorelai, Emily, Rory y…. ¡Kirk!)
4: Cómo hacer frente a una pérdida (Crónica de la cuarta temporada de Orange is the New Black)
3: Stranger Things no es tan buena. (Y oye, tenía razón)
2: Qué hacer con el bombo: The Americans (Keri Russell y su bombo)
1: Netflix pasa a ser otro estudio más (Con diferencia, lo más leído del año)

Gracias de nuevo por leerme, por estar aquí y por vuestro incondicional apoyo. Vamos a por los nueve.

2 de enero de 2017

La revolución en casa de los Gallaghers




Shameless ha llegado al final de una séptima temporada convulsa y muy complicada en cuanto a renegociaciones de los contratos por parte de los actores, despedidas definitivas de personajes y una huida hacia adelante en las tramas que, a mí personalmente, me sigue fascinando. Al fin y al cabo, son Gallaghers.

Spoilers sobre la séptima temporada.

19 de diciembre de 2016

Rectify: El viaje emocional.



Con el final de la cuarta temporada Rectify ha dicho adiós para siempre. Y lo ha hecho sin hacer mucho ruido en los medios, casi ninguno, aunque colándose sistemáticamente en el top 10 de los críticos norteamericanos como una de las mejores series del año. Y yo me atrevería a decir del lustro.

Spoilers sobre la serie.

Este año Daniel estaba desterrado en otro estado y no podía interactuar con los personajes protagonistas. Ha estado alejado durante los ocho capítulos que compone esta última tanda.

Lo interesante de esta, ha sido descubrir cómo el protagonista lidia con el estrés postraumático de haber vivido 19 años en el corredor de la muerte. Esta situación, más haber sido prácticamente repudiado por su familia, haber perdido su juventud, amigos y su capacidad de vivir un futuro es un cocktail explosivo que Rectify ha sabido llevar de una manera excelente.

¿Cómo va a ser mi futuro con un pasado como el que tengo?, ¿A qué puedo aspirar?, ¿Cuáles son mis esperanzas?

Muchos dicen que Rectify es lenta, que tiene un ritmo en el que se debe entrar, incluso yo lo he dicho. Difiero de mi opinión. Es la serie pasan muchas cosas. La implicación con un personaje protagonista que evoluciona lentamente no quiere decir que en una ficción no pasen cosas, que nos acerquemos de forma realista a un shock de esas magnitudes a mí me hace pensar que, al final, esta ficción ha sido capaz de dar en el clavo. No tenemos un final feliz, pero tenemos una esperanza, un rincón para poder pensar que la situación de Daniel mejorará, y un camino al que podrá sobreponerse.

Daniel es capaz de perdonar, de sentir amor y de mirar al futuro sin rencor. Y eso después de haber estado 19 años desahuciado es algo que merece la pena contar. Y Rectify lo ha contado tan bien…

Que no os engañen, Rectify no es lenta, es un cuento sobre reflexión.

27 de noviembre de 2016

Gilmore Girls: Las cuatro últimas palabras



Con el verano y el otoño las Gilmore nos dicen adiós, supongo que, para siempre, y cierran un circulo maravillo que empezó a forjarse hace dieciséis años. Un número mágico para esta serie, el dieciséis.

Spoilers sobre la serie en general y su final.

El verano comenzaba ligero, con muchos toques de humor y con el musical como fondo, como no podía ser de otra manera con un espectáculo en pueblo. Las apariciones estelares de Sutton Foster y las inseguridades de Lorelai que le hacen perder la calma y querer irse de Stars Hollows, porque es en el otoño donde realmente explota la trama, y nos da sus mejores momentos.

En otoño presenciamos la despedida de Logan y Rory, una importantísima, donde parece que Rory, en un ejercicio de sensatez, deja escapar al amor de su vida otra vez. Parece que nunca ha podido superar lo suyo con el hijo del magnate. A pesar de eso, se da cuenta de que quizá su carrera profesional no tiene que estar ligada al mundo del periodismo. Sino al de la escritura de libros.

26 de noviembre de 2016

Gilmore Girls: invierno y primavera



Cuando llevas tanto tiempo esperando una cosa, las esperanzas puestas en ese producto son casi siempre inversamente proporcionales al resultado final de este. Todos queríamos la vuelta de las Gilmore, y es una vuelta de lo más clásica. Puro Gilmore Girls, con sus secundarios, su estructura intacta, con episodios más largos pero sin grandes alteraciones narrativas, y una trama que se va desenvolviendo poco a poco, al menos en los dos primeros capítulos de esta cortísima temporada.

Spoilers sobre Invierno y Primavera.

Lo más remarcable del primer episodio es ver a Lorelai y a Rori, comprobar como están y que todo sigue intacto. Queríamos ver a Lorelai con Luke y queríamos ver a una Rori más independiente y con menos miedos. También queríamos ver cómo había aceptado Emily la muerte de Richard y si el puzzle encajaba. Y lo hace.

Al final las chicas Gilmore son 3, por mucho que sólo las dos más jóvenes se lleven el crédito en las portadas. Lo que hace que la serie sea un éxito es el factor generacional. Yo, y muchos de los que crecimos con la serie, nos podemos identificar con Rory. Éramos unos adolescentes en los 2000 y ahora hemos pasado por la universidad, cursos y másteres para encontrarnos con un vacío existencial y darnos cuenta que la búsqueda de un trabajo que llene nuestras ambiciones no es nada fácil y que nuestra odisea en lo sentimental es un fracaso, cuando no pasa nada si ocurre en la veintena y sí ya en la treintena.

Lorelai tiene la crisis del nido vacío, y su relación con el amor de su vida está bastante estancada. He visto a una Lorelai mucho menos divertida, sin amistades y viendo como la muerte de su padre le golpeaba mucho más duro de lo que pensaba. Lorelai también tiene una crisis de existencia, quiere tener hijos, saltarse el paso generacional a la edad adulta y Luke le pone los pies en el suelo demasiado rápido.

Interesantísimo el viaje de Emily, que ha perdido la mitad de su vida y debe aceptar su nueva situación. Complicada para alguien que se apoyaba tanto en el otro. Emily no ha sabido perdonar a Lorelai sus errores de la adolescencia y están todavía marcados a flor de piel, no pueden llevar una relación normal. Es una relación disfuncional que, aunque lleve parches, siempre lo será. Y eso es lo que hace al relato tan rico, tan real. Las relaciones personales no se arreglan tras una conversación.

Estos dos primeros episodios sientan las bases de lo que está por venir. El primero te vuelve a presentar al pueblo, sus personajes y su dinámica, pero es verdaderamente con el segundo cuando te dan ganas de ver más. De ponerte el tercero y cuarto, porque quieres saber esas cuatro palabras finales. Y que ningún capullo te las reviente por twitter, y porque sabes que la cosa va a ir a más.